martes, 15 de mayo de 2012


Hechos de nuestra vida
Era una noche de julio de 1348, y una tormenta amenazaba a un pueblito de España. En una sencilla casa, un hombre moribundo esperaba el sacramento de la eucaristía, el cura párroco del lugar, sabia cuan necesario era para el enfermo, recibir el socorro del cuerpo de Jesús, hacia allí se dirigió apresuradamente.
Cuando el sacerdote cumplió su función y se disponía a regresar a la parroquia empezó a llover, apretando fuertemente contra su pecho,
el copón con tres hostias consagradas, inicio su
vuelta; el camino estaba muy enlodado y debía
 pasar por un barranco que solo tenia una tabla
de puente. el agua crecida llegaba hasta la
 tabla, decidido comenzó a cruzarla y en la
mitad resbaló, cayó y el copón se deslizo por
las aguas tumultuosas del torrente.
Desesperado, el cura se arrojó a las aguas
 tratando de rescatar las tres hostias, pero
fueron vanos sus esfuerzos, el copón desapareció
 en el agua.
Muchas personas del pueblo lo ayudaron esa
noche cuando al alba, lograron hallar el copón...
¡ vacío !
¡ cuanta pena ante la perdida de las hostias consagradas ! 
Los cristianos del pueblito organizaron actos de reparación y honra a la sagrada eucaristía; y el señor vio su fe. Les respondió con un gran milagro. A la luz de la aurora, en la desembocadura del torrente en el mar, todos los cristianos del pueblito observaron extasiados tres pececillos erguidos contra la corriente, sostenían cada uno una hostia consagrada en sus bocas entreabiertas. Todos cayeron de rodillas y con el corazón inundado de felicidad y amor por la eucaristía, dando gracias al señor y alabándolo mientras los peces se mantenían inmóviles en medio de la corriente. la muchedumbre cantaba al señor, mientras los peces se acercaron a la orilla depositando las tres hostias en las manos del sacerdote.
todas las personas se dirigieron en procesión hasta la parroquia.


'' ¿ quien negara de este pan el misterio cuando un pez nos predica la fe ? ''
(grandes milagros de la eucaristía, hecho ocurrido en Alboraya, Valencia, España )

Por: Abelardo Fernández Ortega

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