Expresamos nuestra fe
Para
dar un ejemplo decidimos poner la historia de Marcelino pan y vino.
En la austera Castilla, doce frailes franciscanos
reconstruyen su convento, destruido por las guerras contra los franceses. Un
día, el hermano portero encuentra en la puerta a un recién nacido abandonado, y
la comunidad decide hacerse cargo de él.
Marcelino crece entre travesuras y el cariño de los frailes. Una mujer le habla de su hijo Manuel, a quien no llega a conocer, pero, desde entonces, se convierte en su inseparable amigo imaginario.
El P. guardián de la casa ve que el niño crece sin el afecto de una madre y cree llegado el momento de buscarle una familia de adopción. Se lo propone al herrero del pueblo, pero el cariño de los frailes puede más, y Marcelino permanece con ellos.
Todo cambia para cuando, desobedeciendo la prohibición de los religiosos, Marcelino decide subir al desván. Allí descubre una gran imagen del Crucifijo que le hace correr de espanto; pero la curiosidad puede más y regresa. Entonces el miedo se transforma en compasión y nace una emotiva y dulce relación entre el Cristo y Marcelino, que cada día roba de la cocina pan y vino, para llevárselos.
El tema de la madre es siempre el centro de la conversación entre ellos y el pequeño expresa su deseo de irse al cielo, para estar con su madre y con la de Jesús. Mientras tanto, los religiosos, que han notado el cambio en el comportamiento de Marcelino, lo siguen hasta el desván, en donde son testigos de cómo el pequeño se "duerme" en los brazos de Cristo.
Marcelino crece entre travesuras y el cariño de los frailes. Una mujer le habla de su hijo Manuel, a quien no llega a conocer, pero, desde entonces, se convierte en su inseparable amigo imaginario.
El P. guardián de la casa ve que el niño crece sin el afecto de una madre y cree llegado el momento de buscarle una familia de adopción. Se lo propone al herrero del pueblo, pero el cariño de los frailes puede más, y Marcelino permanece con ellos.
Todo cambia para cuando, desobedeciendo la prohibición de los religiosos, Marcelino decide subir al desván. Allí descubre una gran imagen del Crucifijo que le hace correr de espanto; pero la curiosidad puede más y regresa. Entonces el miedo se transforma en compasión y nace una emotiva y dulce relación entre el Cristo y Marcelino, que cada día roba de la cocina pan y vino, para llevárselos.
El tema de la madre es siempre el centro de la conversación entre ellos y el pequeño expresa su deseo de irse al cielo, para estar con su madre y con la de Jesús. Mientras tanto, los religiosos, que han notado el cambio en el comportamiento de Marcelino, lo siguen hasta el desván, en donde son testigos de cómo el pequeño se "duerme" en los brazos de Cristo.
Esto nos enseña que todos, sin excepción podemos encontrar a
Cristo en nuestros corazones, con el arrepentimiento se puede encontrar el amor
a Cristo de nuevo. En la historia cuando dice que Marcelino se duerme en los brazos
de Cristo significa que debemos dejar que el nos cargue en el camino y nos guie
por el bueno, debemos confiar en El en todo momento. El es el que nos va a
guiar a la vida eterna.
En misa por ejemplo, necesitas saber a que vas a esa
celebración, sino seria como ir a una fiesta y no saber quien es el que cumple
años. Es algo que necesitamos saber, como el ejemplo del niño que le pregunta
al padre sobre el hombre que vende helados saliendo de la misa, y el padre se
pone a pensar, que es lo mismo que la eucaristía y se lo explica a la gente.
Dijo “si todos viniéramos a mis, si nos preocupáramos por entender y vivir lo
que celebramos, la eucaristía tendría sentido para cada uno.”.
Echo por Mauricio Gonzalez
Nuestra vida iluminada
La ultima cena de Jesús con sus amigos (D.12.1.7)
Lucas 22:14-20
"Esto es mi cuerpo, entregado a muerte en favor de
ustedes. Hagan esto en memoria de mí... Esta copa es el nuevo pacto confirmado
con mi sangre, la cual es derramado en favor de ustedes"
Jesús es mi ejemplo. Enseñó a sus discípulos y hoy me enseña
cómo recordar su sacrificio por mí.
Dios había hecho un pacto con su pueblo cuando lo sacó de la
tierra de Egipto, pero el pueblo no cumplió con su parte. Entonces, Dios hizo
un nuevo pacto que lo establece a través de Jesucristo su Hijo, quien derramó
su sangre en la cruz por nuestros pecados. Dios nos ha dado sus leyes y
mandamientos, desea que lo escribamos en nuestro corazón para que Él sea el
centro de nuestra vida. Jesús quiere que todos recordemos este pacto. Por eso
nos dejó símbolos para que lo hiciéramos. Así, cada vez que en nuestras
congregaciones o iglesias se celebra la Santa Cena, se recuerda este pacto.
Elaborarán un afiche que recordará lo que simboliza el pan y el vino.
Es importante hacer conocer que no necesariamente en todas
las iglesias la cena se celebra de la misma manera. Pero donde sea que se
celebre la Cena del Señor usan los símbolos del pan y el vino.
Echo por Mauricio Gonzalez
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